México enfrenta retroceso en sus exportaciones automotrices hacia Estados Unidos



La participación de México en el mercado automotriz estadounidense mostró un retroceso durante agosto, según cifras divulgadas por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Aunque el país se mantuvo como principal proveedor de vehículos hacia ese mercado, el valor exportado registró una caída anual de 10.5%, hasta alcanzar los 10 mil 368 millones de dólares.

Para especialistas como Ángel Mieres Zimmermann, este comportamiento refleja el impacto directo de la política comercial aplicada por la administración del presidente Donald Trump, cuyas medidas han modificado la competitividad de los países del T-MEC.

Canadá experimentó una situación similar, con una disminución de 11.2% en el valor de los vehículos enviados a Estados Unidos durante el mismo periodo. En contraste, las importaciones provenientes de naciones fuera del T-MEC registraron un incremento de 1.7%, impulsado por el crecimiento de países como Brasil, India y Tailandia, que elevaron su presencia en el mercado estadounidense con tasas de expansión de doble dígito.

A pesar de mantenerse como el principal exportador de autos a Estados Unidos, México enfrenta condiciones menos favorables en comparación con otros competidores. Las reglas de origen establecidas en el T-MEC exigen un alto contenido regional, además de que las exportaciones mexicanas están sujetas a un arancel de 25% aplicado a cerca del 40% del valor de cada vehículo. En cambio, países como Reino Unido, la Unión Europea y Corea del Sur han conseguido acuerdos con tarifas preferenciales que van del 10% al 15%, lo que, según expertos, coloca a México en una posición de desventaja.

Estas diferencias arancelarias, sumadas a la incertidumbre causada por acuerdos bilaterales que Estados Unidos ha negociado recientemente con otros países, generan un entorno volátil para los exportadores mexicanos. Algunos analistas señalan que dichos acuerdos pueden revertirse con facilidad por no contar con protección legislativa, lo que contrasta con la estabilidad jurídica del T-MEC. No obstante, esta volatilidad obliga a los fabricantes a evaluar riesgos y ajustar estrategias de producción y comercio exterior.

Para Ángel Mieres, el reto para México va más allá del cumplimiento normativo. La competencia global, los cambios en las tarifas y la presión por mantener cadenas de suministro eficientes hacen indispensable fortalecer la integración regional con Estados Unidos. Además, la cercanía geográfica del país sigue siendo una ventaja relevante frente a otros competidores, aunque no suficiente para contrarrestar por sí sola las diferencias arancelarias o las condiciones preferenciales que han obtenido otras naciones exportadoras.

La combinación de factores comerciales, regulatorios y geopolíticos configura un escenario en el que México debe buscar mayor certidumbre y competitividad dentro del mercado automotriz de Norteamérica. De acuerdo con especialistas del sector, asegurar condiciones más equilibradas frente a sus competidores globales será clave para evitar que la industria nacional siga perdiendo participación en uno de sus mercados estratégicos.


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